sábado, 14 de septiembre de 2013

CANDELA II

Cuando regresaron del paseo, era la hora de la cena así que se fueron directamente a la mesa en el restaurante indicado. Alli estaban lynette e Hina como siempre. A Candy le tocó sentarse al lado de Lynette.
- Nos encontramos con Leiko Ajibana... Por quéno me contaron lo que pasó en el camarote? -  Reclamó la chica. Candy sonrió divertida.
- No podemos estar contando todo lo que nos pasa, todo el tiempo... - Dijo restándole importancia a la situación.
- Igual... tienes que sacar un tiempo para hablar conmigo a solas... necesito que mires la situación en una perspectiva diferente. - Dijo Lynette muy seria. Candy frunció el ceño
-Pero qué sucede? Por qué tomas esta situación tan en serio? -  LE dijo. Lynette miró a su padrino que hablaba con un viejo conocido que llegó a la mesa a saludarlo. Estaba casi segura que él no las escuchaba pero...
- Nos vemos más tarde... deshazte de mi tio.-  LE dijo Lynette. Y Candy sabía que cuando la chica daba por terminada una conversación era casi imposible convencerla de retomarla.
Jack regresó a su lugar y percibió su inquietud. La besó en la frente, tomó su mano entre las suyas y la dejó sobre sus piernas.
-Qué sucede?- Preguntó sin preámbulos. Candy suspiró.
- Estoy un poco cansada... No dormí bien... - Dijo sin pensar. Jack apretó su mano.
- Yo no dormí... pensar que estabas al otro lado de la puerta... enojada conmigo por una tontería... me sentía frustrado...
- Y durante este tiempo separados... pensaste en mi? - Preguntó ella y se arrepintió de inmediato por ser tan débil y tonta. - No lo siento... la adolescente dentro de mi insiste en reaparecer cuando tú estás cerca...
- No lo creo... Eres una mujer... mi mujer... susurró al oido de Candy con un tono de voz sensual que le caló hasta los huesos...- Y... el tiempo separados puede habernos vuelto más sensibles pero ya no somos los mismos de entonces. Quiero que estés segura de que esta vez... todo va a ser distinto...
- Por qué? - Preguntó ella casi al borde las lágrimas sin importarle que otros en la mesa les escucharan.
- Porque mi vida sin ti carece de sentido... es una estupidez trabajar, invertir, ganar si tú no estás para compartirlo conmigo... - Le dijo él. Candy sintió la fuerza de su declaración como un puño al estómago.
- Oh... Jack... yo siento haberte dejado... fue lapeor decisión de mi vida.. pero cuando descubrí eso... ya había pasado unos meses y tú salías en todas esas fotos en la prensa... con todas esas mujeres de apellidos famosos, de padres millonarios... - Le dijo pues las palabras de Jack fueron la llave para abrir sus mayores temores.
- Eso es irrelevante... Vamos a tener que disculparnos. - Dijo en tono de voz más alto para que los demás les escucharan. - Pero tenemos algunas cosas que discutir. Espero que terminen vuestra maravillosa cena.

Jack la haló y empezó a caminar por la cubierta pensando que de alguna manera se había aprovechado de la frustración de Candy por la falta de sexo y las hormonas que aquel viaje debían despertar en ella para tenerla entre sus brazos. De repente se dió cuenta de llevarla de nuevo casi contra su voluntad y se detuvo. Tenía que hacer el esfuerzo de esperar a que ella viniera a sus brazos. Candy le había dejado... ella debía volver por su propia voluntad y no por maquinaciones de la gente que le quería a su alrededor.

Candy no pudo decir nada. Jack se levantó sin soltarle la mano y no le quedó más remedio que sonreír y seguirlo. Durante unos minutos él casi corría... luego algo le hizo detenerse, mirarla y caminar más despacio. Candy lo miró sorprendida.

- Las palabras no van a hacer que te sientas mejor... ni más segura... - Le dijo Jack después de caminar un buen rato en silencio. Candy asintió. Estaba a punto de llorar. Por qué cada vez que estaban bien ella insistía en recordar momentos terribles de su pasado juntos y dañarlo todo? - Es el tiempo que le dediques a esta relación lo que la va a hacer especial.
- Ahora eres el principito...- Se burló ella sin pensar. Jack la miró enojado.
- Puedes burlarte todo lo que quieras... pero no estoy en edad para seguir jugando a brincar de una mujer a otra... Cristina y Lynette han estado taladrando mi oido durante dos años y ya escuché todas las razones para no estar solo... - Le confesó él y la hizo detenerse rodeándola con sus brazos.  - Es mi hora de establecerme y construir una familia... y necesito que estés segura de que este es tu tiempo también porque no hay una mujer más...- y con un gesto de su mano trató de abarcar todas las posibilidades de comparación y agregó : - de nada y  de todo que te gane en mi elección. No recuerdo haber dormido con otra mujer que no seas tú, y la felicidad de encontrarte entre mis brazos cuando abría los ojos rayaba en la estupidez. Quiero que estes allí y yo quiero estar allí para todo lo bueno y bonito que trae la vida... y por ello necesito que estes convencida de tu decisión.
Candy se dejó ubicar frente a él que la sujetaba de los hombros. Miró la profundidad en la mirada de aquellos hermosos ojos verdes de Jack... y su suspiro fue más una rendición que una aceptación de lo que sucedía y de que él tenía razón. No había un hombre con el que quisiera estar que no fuera Jack.
- Quiero que vayas a dormir con Lynette. Que analices la situación... que lo pienses y cuando estés segura... te estaré esperando. Fue una terquedad de mi parte exigir que cumplieras con el trato... ahora te libero.. Dormirás conmigo, sólo si así lo quieres...
- Jack... yo no solo acepté hacer el amor contigo... voy a vivir contigo... necesito hacerlo... - Candy intentó poner en palabras lo que sentía y no pudo. Jack la besó en la frente.
- Puedes estar segura cariño de que no voy a dormir... ni a tener paz hasta que tú aparezcas en mi puerta pero....quiero tu decisión libre y segura y no producto de una manipulación de las hormonas...
- Jack no fue una manipulación...- Intentó decir ella, Jack le colocó dos dedos sobre los labios para callarla y no pudo evitar que ellos se deslizaran con sensualidad sobre la boca de Candy. Dios aquella boca lo volvía loco.
- Si lo fue... aunque en el fondo espero que después de analizarlo... todavía tengas las ganas que tengo yo de estar contigo. Le dijiste algo a Cristina mientras hablabas con ella por teléfono... Le dijiste que no amaba alguien que permanecía 36 meses sin buscar al otro... yo pensé que hablabas de mi... ahora sé que hablabas de ti... y quiero que tomes una decisión sobre esto.
Candy quedó desarmada ante tal argumento. En verdad que había estado hablando de ella cuando dijo aquella frase y... en ese momento su cabeza era un caos. Lo miró dar vuelta y alejarse de ella rumbo al camarote. Candy se quedó allí mirando el horizonte sin tener claro qué decir.
Ella había tomado una decisión cuando aceptó acostarse con él. Ahora él exigía una decisión firme, clara y permanente y ella no podía pensar en otra más de la que ya había tomado. Lynette se le unió unos minutos después.
- Qué sucedió con Jack? - Preguntó ella. Candy sonrió
-Ojalá supiera. No sé si escuchó nuestra conversación... o sintió que yo estaba dudosa... - Suspiró sin poder dejar de ver el horizonte.
- Vamos a mi camarote... Si te ven por aqui van a saber que no estás bien con Jack y... bien son muchas explicaciones que dar. - Le dijo Lynette empujándola hacia las escaleras. Candy la siguió. Cielos!! Cuando pensaba que había organizado su vida. Que todo estaba en el lugar perfecto... llegaban sus inseguridades y sus miedos como una tromba marina.
- Qué es lo que pasa contigo ? Qué es lo que no le has dicho a Jack de tus temores? - Preguntó Lynette. Candy frunció el ceño. Esta niña sabía más de psicología que de hotelería y turismo pensó.
- Bien... Mamá se enamoró una vez con un rico empresario en Colombia... Es el hombre que la llevó a vivir a Roma... pero no soportaron más allá de un año juntos. Mamá estaba harta de cambiar su ropa cuando apenas empezaba a amarla, de viajar una vez al mes a algún lado, de las playas, de los resorts, de los bares... Y escucharla quejarse de las miradas envidiosas y de los tratos despreciativos de las damas de cuna de oro... - Relató ella haciendo una introspección. Lynette asintió y la hizo entrar en el camarote.
- Yo también he sentido todo eso... y mis padres fueron millonarios y mi padrino es multimillonario...- Le dijo Lynette mientras buscaba algo en su maleta. Candy la miró.
- Lynette pero como puedes decir eso... Eres la mata de la elegancia, la distinción, tienes un apellido de alcurnia... - Empezó a decir Candy entonces Lynette le entregó un album de fotos. - Qué es esto?
- El plan B de Cristina. Si tenerlos en la misma habitación en un barco en medio del mar no los hacia estar juntos...- Le explicó Lynette haciendo que abriera el album. - Estas fotos clandestinas de Jack tendrían que ayudar.
-Fotos clandestinas... qué es eso, niña? - LE preguntó Candy mientras veía a un Jack pensativo, triste, solitario en medio de juntas, cocteles, fiestas, reuniones sociales...
- Son fotos de los periodistas que Jack ha pagado para que no se publiquen. Su jefe de prensa las guarda en este album para algún día hacer su biografia... - Explicó Lynette. - Y yo lo tomé prestado para que veas al verdadero Jack... Ese Jack triste y solo desde que tú no estas en su vida.
- Yo también me he sentido triste y sola todos estos años pero...
- El no te fue a buscar porque había decidido respetar tu decisión. - La interrumpió Lynette. - Lo escuché decirselo a tu madre cuando hablaba con ella el día del funeral de tu padre.
Candy frunció el ceño. Había extrañado mucho que Jack no fuera a verla ni siquiera en ese momento en el que sabía de su profundo dolor. Jack había estado en Nueva York para acompañarla ? Se preguntó mientras acariciaba una foto de Jack mirando a una pareja casarse... Su mirada era de profunda nostalgia y su expresión de profunda tristeza.
- Te lo juro que ese hombre sin ti... va a terminar en un manicomio. No come, no duerme... bebe mucho y se la pasa de compromiso en compromiso.- Le dijo Lynette.
- Yo no sabía que hubiera estado en el funeral de mi padre... - LE dijo Candy...
- Estuvo... no habló contigo porque ha estado esperando que tú lo busques... pues fue tu decisión dejarlo. - Le respondió Lynette. Candy contuvo el aliento y se echó a llorar.
- Oh Lynette ... soy un desastre...-  Gimió acongojada. Lynette sonrió.
 - Eres una mujer y te vas a comportar como la más desvergonzada de todas. - Candy frunció el ceño y trató de contener sus lágrimas. Lynette sacó una bolsa de su maleta y la colocó en las piernas de Candy.
- Qué... es eso? - Preguntó Candy entre sollozos. Lynette se rió.
- El plan C de Cristina... - Le dijo ella. Candy frunció el ceño.
- ME dijo que los dejara en una isla sin documentos y con esta bolsa por equipaje si persistian en no dejarse llevar por el amor. -  Candy sacó el contenido de la bolsa con lentitud.  Sintió que el corazón se le ponía pequeñito al descubrir que era su camisa de dormir preferida... Jack la había conservado? Era una pijama de seda china que Jack le había comprado para su noche de bodas...
- Esa Cristina es un peligro... Es que revisa las cosas de Jack ? - Lynette sonrió.
- Bueno en realidad Jack viaja con esto a todos lados... lo tenía en su maleta de viaje en la oficina... Eso no te dice nada? - Preguntó Lynette. - Es eso o es travesti. - Bromeó y logró sacarle una sonrisa a Candy
- No creo que sea gay alguna vez en su vida... disfruta mucho... ya sabes... una mujer y su esencia...- Dijo Candy sin pensar y luego se cubrió el rostro. - Siempre me haces olvidar que eres casi su hija. Diablos! Cómo voy a mirarlo a la cara? Yo lo dejé...
- Si... pero él sabe que no lo has olvidado. Toma mi celular y lee nuestro chat de los últimos dos días... Cielos !! Lo tienes loco... Estas usando la billetera, el reloj y algunas joyas que él te regaló... Las llevas contigo porque son parte de ti... Está seguro de que si estuvieras con un hombre... habrías empezado a desecharlas para que él no te preguntara de donde las habías sacado. Además lo estas volviendo loco con ese tipo al que besaste en el hotel, y Mike... Está celoso!!
Candy leyó rápidamente el chat y sonrió. Había sido una tonta. Había estado rehuyéndole a la felicidad pensando que era demasiado buena para ser verdad... Pero era verdad y era suya... y... no podía dejarla ir. Para Jack la vida sin ella había ido también un baúl sin fondo... ahogarse en un mar de soledad y...
- Supongo que tampoco te contó de sus días en la clínica...- Le dijo Lynette. Candy la miró asustada.
-Estuvo enfermo? - Preguntó preocupada. En la prensa no había salido nada de eso.
- Estuvo enfermo desde que lo dejaste pero hace dos semanas colapsó y cayó desmayado en su apartamento. El doctor dijo que había sido estress agudo y lo mantuvo dormido dopado durante siete días hasta que sus asesores pidieron terminar el tratamiento. - Candy se llevó una mano al pecho. - Sip... Estuvo al borde de un infarto. Entonces fue que aceptó que le consiguiéramos tu reemplazo y se casaría con ella y tendría a su heredero.
- Oh Lynette yo...-
No sabias nada de eso lo sé. Ese padrino mio puede ser muy testarudo- Le dijo Lynette abriendo la puerta para que Hina pasara. -  Por eso Cristina y yo decidimos que tu reemplazo eras tú.  Ahora eras mas mujer más madura Eras perfecta para él y los dos tenían que darse cuenta de ello.
- Lynette no voy a atreverme a ir a su camarote y decirle todas esas cosas... - Empezó a decir Candy. Lynette le dio la bolsa con la ropa de cama y la empujó fuera del camarote.
- Claro que si... puedes seducir a tu marido... como todas las mujeres del mundo... - Le dijo Lynette y la continuó empujando hacia el camarote de Jack. Candy sonreía todo el tiempo
- Lynette en serio dejemos esto para mañana... - Lynette se giró para mirarla.
- Si lo amas... no vas a dejar esto para mañana... Si necesitas su historia clínica te la haré llegar a tu correo... Es verdad todo lo que te dije... Puedes hablar con Cristina...Con su médico... con quien quieras pero en este momento quiero que superes tus temores y hables con él.
- Lynette en serio, no es una decisión fácil. - Insistió Candela. Lynette tomó entre sus manos su rostro y sonrió
- Ya lo sé pero mi padrino que es casi mi padre está matándose de amor por no tenerte a su lado...- Le dijo la chica al borde del llanto, Candy contuvo el aliento. Pocas veces había visto a Lynette llorar. Ni siquiera cuando apenas tenía 16 años y vio morir a sus padres.
- Ya lo intenté una vez... Y la verdad todo salió al reves... - Le dijo sin mucha convicción.
- Por qué? Acaso no conseguiste que el soltero más codiciado de Estados Unidos se alejara contigo durante casi todo un año de eventos sociales y compromisos tontos solo por estar detras de ti como perro faldero... Casi pierde su fortuna... Lo sabías? Casi se mata en el auto cuando supo que te habías marchado pero no sabía a donde habías ido asi que condujo como loco sin rumbo.
- Yo no vi nada de eso en la prensa. .. - Dijo sin mucha convicción. Lynette sonrió con ironía
- Ese publicista de Jack sólo deja pasar lo que le conviene. Es muy bueno--- pero hasta +el saldría de su vida si la posibilidad es que tú salgas de ella de nuevo. - Afirmó Lynette. Candy suspiró
- Cielos pero yo jamás he seducido a alguien...- Trató en vano de encontrar otra excusa. Lynette estaba minando todas sus defensas.
Lynette sonrió como si conociera todos los secretos del mundo. Dejó caer las manos de la cara de Candy y suspiró.
- Acaso me equivoqué al apostar por ti... Acaso no eres tú quien con sólo mirarlo le convenciste de bajarse en unas islas japonesas y vivir una aventura cuando recién empezaba a consolidar un imperio? Sabes tú lo difícil que era trabajar a través del teléfono hace tres años? Y este hombre hizo los mejores de sus negocios de asociación a través del maldito teléfono sólo por no dejarte sola.  - Le dijo Lynette. - Tú sólo tienes que aparecerte en su puerta... Oh... si pudiera robarle su portátil y que vieras las cosas que no envió y que están en su carpeta personal... Ese hombre te desea como loco y lo único que tienes que hacer tú es ofrecerle la oportunidad de demostrar con años de matrimonio cuánto te ama.
Candy se mordió el labio indecisa. Estaban a dos puertas del camarote de Jack y la verdad estaba a dos segundos de no  tener más razones para negarse a ser feliz. Por qué no podía ser ella la mujer de Jack? Ellen había dicho que era la mujer perfecta. Había destilado envidia en cada una de sus palabras pero lo había dicho de manera sincera. Después de todo lo que Jack le contó sobre ella... quién mejor que Ellen para decir lo que le convenía a Jack? Y estaban lynette y Cristina. Ellas habían vivido con Jack los últimos diez años. Conocían los secretos de Jack, sus amores y desamores y ellas estaban convencidas de que Candy era la mujer adecuada para Jack...
Había analizado con Robert su amigo de Fukuoka toda la situación alrededor de su relación con Jack en el pasado. Y había alcanzado a ver que su inmadurez y sus inseguridades le habían llevado a agrandar algo que no tenía importancia si amabas a la persona a tu lado. Su cantante favorito era ejemplo de cómo aún con largos meses de separación, se podía llevar una relación durante muchos años sin escándalos por infidelidad y sin mayores problemas que los cotidianos. Asintió como si Lynette estuviera esperando que ella lo hiciera. La chica sonrió y se alejó un poco para permitirle el paso.
Caminó hacia la puerta del camarote de Jack y colocó su dedo sobre el identificador. Y si Jack estaba acompañado? Se preguntó dudando pero abrió la puerta. Con quién podía estar Jack? con Ellen? Con Ajibana? Maquinó su mente mientras recorría la sala completamente sola. Jack estaba en un sofá viendo sin ver la televisión y se levantó de un salto al verla llegar. Estaba solo. Y Candy se obligó a creer que había estado solo durante todos esos años separados.
- Cuando perdí al bebé te culpé... había sido tu historia anterior, había sido tu insistencia de viajar por el mundo para concretar negocios que podías haber hecho desde un teléfono en la sala de tu casa...- Le dijo ella con un tono de voz algo inseguro y lloroso.  Jack se metió las manos dentro de su pantalón de lino y Candy sintió un vuelco en su estómago. Cielos!! Este hombre tan sensual iba a ser sólo para ella? Se preguntó mientras seguía acercándose a él. - Luego cuando llegué a Fukuoka volví a culparte... tus ausencias me habían llevado a marcharme, la soledad de mi existencia era culpa de tu ambición...Robert, el hombre en el hotel Caribean... me hizo ver que no había culpa en nada... lo que sucedió fue producto de tus decisiones y las mías... Y las consecuencias debían afrontarse o solos... o juntos.
- Habías estado todo el tiempo hablando de la libertad que estabas perdiendo a mi lado. Cuando tomaste la decisión de marcharte... yo me convencí de que era lo mejor para ti... querías ser libre, querias conocer el mundo, querías hacer cosas que yo ya había hecho y que no tenía ningún derecho a negarte.  - Le dijo él sin moverse de su lugar.  - Por eso tomé la decisión de que si reanudábamos la relación era porque tú regresabas a mi... - Sonrió con ironía. - Pero no lo hiciste... Ni siquiera cuando murió tu padre... Ni si quiera cuando me internaron en la clínica...
- No sabía que habías estado enfermo... Me lo acaba de contar Lynette...- Aclaró Candy. Jack frunció el ceño.
- Yo escuché a Cristina diciéndole a alguien que te lo dijera... - Dijo él. Candy se alzó de hombros.
- Pues esa persona no me lo informó... Y...tal vez no me habría dejado ir a tu lado todo el rencor que continuaba teniendo hasta justo un día antes de subirme a este crucero y volverte a ver. - confesó Candy y suspiró. - Pero ahora... estoy convencida de que quiero darme una oportunidad contigo. De que si hay alguien con quién yo pudiera alguna vez casarme sería contigo... si hay alguien a quien yo le aguantaría sus defectos, sus manías y querría aún así tener a mi lado eres tú.
- Vaya... soy el mejor de tus males? - Sonrió con sorna Jack. Candy se mordió el labio y lo miró a los ojos.
- Eres mi mal y mi bien...Eres el chocolate de mi existencia... - Se burló ella. jack sabía que comía poco chocolate porque tendía a enfermar con él. Sonrió.
- Esa es una declaración muy poco romántica...- Le dijo Jack burlándose de ella. Candy sonrió.
- Dame una declaración romántica entonces.- Lo retó ella. Jack sonrió de nuevo.
- Se supone que la romántica entre tú y yo eres tú... y ya te dije que no voy a decirte ni pedirte nada... Es tú turno de hacerlo y yo estoy esperando... - Insistió él. Candy miró a su alrededor y lanzó el paquete que Lynette le había dado y que sostenía como un escudo frente a su pecho.
- Bailar si no es para ti, o contigo.... perdió todo el encanto en mi vida. Coquetear y seducir si no eras tú... dejó de ser parte de mi comportamiento... - Le dijo mientras le describía en qué se había convertido al perderlo. - Y no me había dado cuenta que  soy un zombie cuando no estas en mi vida... yo no he tenido una sola relación desde que te abandoné... no he deseado a nadie en mi cama ni siquiera para reemplazarte y no había pensado en sexo hasta justo 24 horas antes de verte cuando Cristina me dijo que ibas a ser mi jefe...- Candy se acercó a él y deslizó sus manos por el pecho masculino del abdomen hacia el cuello. Se deleitó sintiendo como los músculos se ponían en tensión y hasta pudo sentir el pulso acelerado de su corazón al rodear su cuello con sus manos. - Yo me anulé como mujer y, quiero que me devuelvas eso.
- Yo... quiero que estes segura que es para toda la vida...- Dijo él en un tono de voz ronco y bajo que no parecía su voz. Candy apretó su cuerpo contra el cuerpo masculino sintiendo la fuerza del deseo que parecía arrasarla a ella y llegar hasta él.
- Yo quiero que estes seguro que trabajaré a diario para que sea para toda la vida.  - Se comprometió ella y acarició con la punta de su lengua los labios de Jack.
- Cielos Candy... hay que esperar a que te cases conmigo? - Le dijo él con voz ronca y baja. Candy se abrazó a él.
- Yo no necesito más espera... y... tú? - Le dijo sabiendo que no necesitaba hacer un show de stripper o pronunciar palabras sensuales porque su sola presencia lo ponía a mil. Jack la alzó en sus brazos haciéndola gritar de sorpresa y placer y, la llevó al sofá en la sala. - Qué haces? - Preguntó ella cuando la depositaron en los cojines del sofá y él empezó a quitarse la ropa.
- Lo que me he imaginado haciendo desde que te quedaste dormida alli... - Le confesó y sin camisa y sin pantalon  se acercó a ella. - Necesito hacerlo aquí para dejar de soñar con el maldito sofá.

Candy llenó el silencio con su risa, Y no paró de reir y gemir durante todo el interludio en el sofá. Las manos de Jack deslizándose desde sus rodillas hasta el centro mismo de su feminidad le hicieron gritar y abrirse para él como un fruto encarnado. Jack la desnudo en un par de rápidos movimientos y la hizo enloquecer de pasión en un juego de locura entre sus labios y sus manos recorriendo palmo a palmo su cuerpo antes de sentarse en el sofá y hacer que ella cabalgara sobre él. Llegaron al climax juntos y jack la cargó hasta la cama de la habitación donde no la dejó dormir hasta que el sol no brilló fuerte sobre la claraboya de su habitación.

Y Lynette se aseguró de que nadie los molestara hasta la hora del almuerzo. Candy abrió los ojos sintiendo que a lo lejos alguien le llamaba. Y debía ser bien lejos porque estaba en la cama de Jack, con él abrazado a sus caderas. Alcanzó el celular de Jack que estaba sobre una mesita auxiliar y miró el reloj. Diablos!! Eran las once de la mañana. Habían diez llamadas perdidas de Cristina y se mordió el labio indecisa de responder a la onceava que sonaba en ese momento. Jack extendió su brazo para alcanzar el celular, Candy se lo colocó en la mano y él se levantó sorprendido.
- Asi que no fue un sueño. - Dijo burlón mirándola en su cama. Candy cerró los ojos.
- No... parece ser que no fue un sueño . - Le dijo ella. Jack se impulsó hacia la cabecera de la cama y la cubrió con su cuerpo otra vez excitado por ella,
- Y... ya te arrepentiste? - Preguntó sin responder a Cristina. Candy suspiró.
- Ese es el problema... que no me arrepiento...- Confesó. Jack sonrió y respondió a las llamadas de Cristina sin bajarse del cuerpo de Candy que aplastaba contra el colchón.
- Qué es lo que quieres Cristina? - Preguntó un poco divertido por la incomodidad de Candy y un  poco frustrado por tener que ceder a la insistencia de su auxiliar.
- Vaya sigues de mal genio? Candy no ha querido hacerlo contigo? - Preguntó burlona. - Quiero saber cómo estás... A tu publicista no le ha hecho gracia que estes en un crucero y que hayas presentado a Candy como tu esposa... Me tiene cansada con su insistencia en que no le respondes al teléfono.
- De hecho... es asi... no le voy a responder al teléfono... Dile que lo veré en persona y conversaré con él sobre mis decisiones en Fukuoka... que viaje tan pronto pueda y me espere alli. - Le dijo mirando los ojos de Candy que parecían querer comerse el teléfono para saber qué decía.
- Fukuoka? Oh, Jack eso quiere decir que estás con Candy... Dime está ella allí? Me la vas a poner al teléfono?  - Dijo Cristina emocionada. Jack sonrió.
- Ella no está en... digamos que no está vestida para hablar contigo... - Se burló Jack. Candy le quitó el celular.
- Hola Cris - Saludó ella.
- Oh mi amiga disfrute a ese hombre y ese crucero porque usted sabe que lo que se le viene encima no es fácil. - Le dijo Cristina y en su voz se notaba que estaba llorando. - Pero puedes estar segura que cuentas conmigo y con Lynette... No habrá esta vez poder humano que te permita abandonar a Jack por temores tontos que no te llevan a nada.
- Muy bien... Eso sonó más a amenaza que a promesa.- Dijo Candy sonriendo. Jack dejó de mirarla en silencio y empezó a depositar pequeños besos desde la base de su cuello hacia abajo en su cuerpo. Candy se mordió el labio para no gritar.
- Es una promesa y les dejo...Dile a Jack que yo me encargo de Vincent y que él... se tiene que concentrar en ti. - Le dijo Cristina. Candy hizo un esfuerzo por hablar con el tono de voz más natural posible.
- Esta bien... Hablamos más tarde, Cris... - Le dijo y cerró el celular con tanta fuerza que lo apagó.
Jack la recorrió entera con su boca y cuando la tenía gritando de placer, se hundió en ella con una fuerza que Candy ya conocía muy bien. El le susurró al oido muchas cosas atrevidas y llegando al climax le dijo.
- Espero que esta vez... Estemos haciendo un bebé...- Le dijo. Por primera vez en tres años, la referencia a tener un bebé no le hizo sentir angustiada y triste. Lo que más deseaba en el mundo era tener un hijo.

Bajaron a almorzar más por compromiso que por interés en la comida. Sin embargo, Candy devoró todos los platos de la misma. Lynette no hizo ningún comentario imprudente al respecto pero sonreía todo el tiempo mientras miraba a Candy. Jack la ignoró conversando con el señor Tada y acariciando a Candy en sus piernas cada vez que podía. Ellen sugirió un paseo por Nagasaki...Todos aceptaron encantados menos Jack que anunció que Candy y él tenían un compromiso de negocios. Candy lo miró interesada en saber de qué se trataba pero no reveló que desconocía acerca del famoso compromiso.

Cuando caminaban hacia el camarote después de conversar unos minutos con Hina y Lynette acerca de los avances de su investigación, Candy preguntó por el compromiso en Nagasaki. Jack la miró y sonrió.

- En realidad... Señora Williams... vamos a conversar sobre nuestra situación conyugal.  - Le dijo él. Ya pedí una cita con un juez de paz y vamos a mirar que necesitamos para casarnos tan pronto lleguemos a Fukuoka.
- Pero Jack... Es una locura... - Le dijo sin convicción candy. Jack la abrazó con fuerza
- Tú me vuelves loco y me niego a llegar a Estados unidos y que tu madre... o cualquiera de tus amigas te convenzan de que casarte conmigo no es buena idea.
- Nadie va a hacerlo... Te puedo asegurar que todas ellas van a empujarme hasta una iglesia para que te cases conmigo en una. - Le confesó Candy. Jack sonrió.
- En ese caso empezarán a gustarme.  - Le dijo y luego le sostuvo la barba con dos dedos de su mano. - Hey... Es en serio... Vamos a ver a ese juez y luego...vamos a ir a un lugarcito.... espectacular donde voy a hacerte el amor en un jacuzzi... como en aquel viaje a las Vegas...
- Por eso no quieres compañía... -  Le dijo ella. Jack sonrió.
- Si tu supieras lo que maquina mi mente a cada minuto mientras estas a mi lado... No querrías que hubiera gente cariño... - Le dijo insinuando más cosas con sus manos apretando sus caderas a las de él que con sus palabras.
- Jack ... y si se acaba la pasión? - Gimió ella. Jack la mordió en los labios.
- Eso será cuando tenga 90 años y la verdad... ya estaría bueno que dejara la pasión a un lado. Cierto?- Bromeó él y la calló con un beso antes de que pusiera diez mil trabas más.

Su paseo por Nagasaki fue espectacular. Tuvieron que atravesar la ciudad para llegar a la oficina del Juez de paz que les dio la buena noticia de que en Japón seguían casados porque no habían tramitado la anulación de su matrimonio ante ningún juez de ese país. Y felices porque  aquella era una señal del destino para que siguieran adelante se fueron al hotel Caribean que Jack le había propuesto.

Los alojaron por una horas en una cabaña de estilo japones que apenas si pudo apreciar Candy porque jack inició un juego de seducción que terminó con ellos metidos en el jacuzzi a medio llenar, haciendo el amor. Poco hablaron durante toda la tarde y las pocas cosas que se dijeron fueron elogios y expresiones de amor del uno hacia el otro. Lynette los llamó para recordarles que debían regresar al crucero y lo hicieron en tiempo meteórico a pesar de la locura del tránsito que se vivía en Nagasaki.

Se reunieron con Lynette y con Hina en la sala de juntas antes de marcharse a prepararse para la cena. Les informaron a las chicas sobre la noticia que habían recibido acerca de su matrimonio y las muchachas armaron un gran alboroto felicitándolos como si acabaran de casarse. Lynette no tardó en llamar a Cristina y contarle las noticias.

Llegaron a la cena como siempre vestidos de manera impecable y compartieron con  los demás del grupo sus impresiones acerca de Nagasaki. El resto del crucero fue una auténtica luna de miel. Compartían muy poco tiempo con los demás y mucho tiempo a solas. Casi todo el tiempo en la cama de su camarote disfrutando de la nueva oportunidad de estar juntos,

No pudieron escapar de los paseos por Jeju y por Tianjin pero al regresar a Fukuoka sintieron que todo lo vivido había sido necesario para consolidar su relación. Se despidieron de los Tada en el Puerto porque ellos viajaban de inmediato a Beiging en un avión. Candy le prometió a Aiko que iría a conocer su casa en la China. Enoki y Ellen se despidieron de afan porque apenas tenían tiempo para cruzar Fukuoka hacia el aeropuerto para tomar su vuelo a Roma donde vivían desde hacía unos meses.

Lynette e Hina anunciaron que pasarían el día juntas para resumir sus labores de investigación y distribuirse el informe final que se comprometieron a entregar al viernes siguiente antes que Lynette tomara el vuelo del día siguiente hacia Nueva York. Jack hizo subir a Candy en una limosina y le indicó al chofer el hotel Caribbean.

- Espera... y mi apartamento? Necesito recoger mis cosas - Le dijo Candy. Jack la miró.
- Puedes contratar a alguien que recoja tus cosas y las envie en un container a Nueva York.- Le dijo Jack como si hablara con una niña. Candy suspiró.
- Y si quiero hacer algunas donaciones? - Insistió ella. Jack sonrió.
- Muy bien recojamos mis cosas del hotel y nos vamos a tu apartamento. Te ayudaré a empacar tus cosas. - Le dijo. Candy frunció el ceño
- Estas hablando en serio?  - Le dijo dudosa. Jack alzó una ceja.
- Me ves riéndome? - Preguntó él y la hizo acercarse a su cuerpo en el asiento de la limosina. - Además me parece que me entusiasma la idea de hacerte el amor en esa cama donde decidiste mantenerte alejada de mi... - Candy sonrió.
- Es una cama muy pequeña... - Empezó a decir. Jack hizo que se sentara a horcajadas sobre él.
- Todavía más atractiva... No vas a tener mucho espacio para huir... - Le dijo y empezó a besarla con pasión. Estaban a punto de hacer el amor cuando la limosina se detuvo frente al hotel. Candy practicamente tuvo que vestirse de nuevo.

Jack canceló un par de citas que Ajibana le había acordado para ese día. Conversó con ella en privado mientras  Candy se moría de celos tomando una ducha en la habitación de Jack. Estaba vestida cuando Jack apareció de nuevo.

- Bien... Nos vamos enseguida. Todas mis cosas estan recogidas? - Preguntó conociendo de antemano la respuesta. Candy lo miró con curiosidad.
- Qué sucede? Hay algo que te incomoda?  - Preguntó Candy mientras lo veía cerciorarse de no dejar nada en la habitación. Él estaba esquivando su mirada? O estaba otra vez su baja autoestima minando su tranquilidad? Jack la miró un  segundo antes de regresar a su tarea de recoger todo en su maleta.
- Todo está perfecto. Nos vamos enseguida porque viene uno de mis clientes  de vacaciones y no quiero que nos coja en el hotel porque va a ser muy difícil zafarnos de él.  - Le dijo. Candy tomó su bolsa de viaje y su morral y lo siguió al pasillo.
En la recepción se cruzaron con Leiko quien le hizo un saludo japones a Candy y siguió su camino. A Jack ni siquiera lo miró. Jack firmó los vaucher que necesitaba firmar para cancelar su hospedaje en el hotel y caminó hacia la puerta de salida. Candy lo siguió casi sin mediar palabra.
En el auto deportivo que él había alquilado para transportarse en Fukuoka, Candy no propuso un tema de conversación. Casi todo el tiempo Jack habló con sus manos libres por el celular con Cristina y con tres personas más. Y el resto condujo en silencio siguiendo las indicaciones de Candy.
El apartamento de Candy estaba en el 4 piso de un edificio de apartamentos para solteros. El recepcionista escribió los datos de Jack en su registro. Jack la ayudó a abrir la puerta y la hizo entrar primero. Candy contuvo el aliento. Jack había hecho llenar de flores la sala de su apartamento. Lo miró a él y miró las flores y supo que eso era lo que él había estado ocultando todo el tiempo. Candy llenó de risas la estancia.
- cómo hiciste para que te abrieran el apartamento?- Preguntó ella. Jack se apoyó en el umbral de la puerta.
- Cómo todo lo que hago... un poco de convencimiento, un poco de dinero y un par de amigos... pero lo más importante es... ya leiste las tarjetas... - Le dijo él.
Candy empezó a leer las tarjetas después de unos segundos de indecisión. Y las lágrimas de emoción y felicidad no se hicieron esperar. "Escoge dónde quieres vivir" "Decide cómo vas a trabajar" " Hazte una prueba de embarazo porque creo que mi hijo ya crece en ti" " Cásate conmigo en Londres para que tu madre esté presente" "Renuncié a trece de mis 18 cuentas de inversiones" "Tengo todo el dinero y el tiempo del mundo para amarte... dónde quieres que lo haga?"
- Esos son todos tus temores... Creo... cuando haya dado respuesta a todos... entonces... me iré de casa. - Le dijo. Ella se lanzó a sus brazos corriendo.
- Soy una tonta lo sé... Todas las mujeres del mundo buscan un millonario famoso y hermoso, sexy y apasionado por marido y yo le tengo miedo... - Le dijo ella besándolo en el rostro. -  Pero me comprometo a disfrutarlo por los próximos 90 años...
Jack la cargó y cerró la puerta con una mano. Se la llevó a la habitación siguiendo por intuición el camino. Tenía la dura tarea de convencer a esta mujer que era la única en su vida.





miércoles, 14 de agosto de 2013

POEMAS DE ACHA. ECOS DEL ALMA PARTE 1



Recordando a

 ACHA



Barranquilla
Diciembre, 2003

INTRODUCCIÓN

En un soñador intento porque la vieja y siempre recordada abuela reviva en sus palabras, he recopilado para mis hermanos, mis primos, sus hijos e hijas, sus nietos... que no demoran en aparecer... los melancólicos y sabios versos de nuestra Acha.

Nadie ha podido explicarme con claridad la razón de su apodo. Yo siempre lo he relacionado con la filosa y peligrosa Hacha del leñador que eficiente y diligente sale todos los días al bosque para hallar el mejor de los árboles. Así recuerdo a mi abuela, bañada y olorosa sentada en una silla redonda tejida con cuerdas de plástico azul, peinándose con una peineta negra que terminaba por sujetar, los pocos cabellos que le quedaban, en un enroscado moño sobre su cabeza. Ella siempre tenía en sus versos el mejor árbol del bosque.

Ella, ciega para los tontos, sorda a lo que le convenía y enferma según los que piensan que el cuerpo domina al espíritu, sigue teniendo para cada uno de nosotros una rama frondosa, que da sombra, refresca o simplemente inspira en  el enraizado árbol del amor por la palabra que sembró en cada uno de nosotros.

Este libro es la vida
De una abuela querida,
Una madre venerada,
Una suegra bien amada,
Cristiana fiel y entregada.

Es un tierno homenaje
A una mujer con coraje,
Valentía y ternura,
Sobreviviente de la amargura
Que atravesó su corazón.

Yo la quise desde niña
Aprendiendo con ella
El valor de la palabra,
La riqueza del verso
Y la entrega a Jesús.

Si alguien la conoce
Sabe que no hay mentira,
Ni ensueño, ni ilusión
En las palabras que surgen
Cuando su recuerdo aparece
Desde el fondo del corazón.


Los escritos que aparecen en púrpura son descripciones y explicaciones hechas por la misma abuela y que aparecen en las transcripciones anteriores a esta. Algunos de esas notas son de vital importancia para hallar el punto exacto del sentimiento con el que debe leerse el poema. En azul, aparecen las dedicatorias. Esta parte de mi trabajo generó tal conflicto interior en mí, que no puedo más que  pedir perdón a todos y todas aquellos y aquellas que suelen quitarse años. . . créanme
. . . ustedes son eternamente jóvenes por su corazón, más que por los años que la vida les va descontando.












           ECOS DEL ALMA













Este libro es una copia del que dejé a mis hijos como recuerdo de mis inquietudes espirituales. Muchos de mis primeros versos se me olvidaron y no he podido recogerlos aquí.
 
                                       A LOLA

Empiezo por los que le hice a una amiga cuando yo tenía doce años que se titula:

1916


                                ¡Oh, mi simpática Lola!

Te tengo en el corazón.

Eres como una aureola

que refleja en un panteón.



Eres por decirlo así: 
Como una paloma blanca
que de una ilusión arranca

las plumas al colibrí.
 

                      SERENATA


                                Canción


1923

No vayas ingrata a cubrir de dolores, 

al alma que gime con penas de amores,

cantando un ensueño que fue realidad;

Levántate y oye al son de mi lira,

que canta afanosa y amante suspira,
suspira por verte dichosa y feliz.


Yo quiero que encuentres un alma amorosa,

que un culto le rinda a tu suave hermosura.

Y diga dichosa: Así es el amor. 

         Mientras fugitivo buscando otros lares,  

       encuentre la tumba que fue mi ilusión.

                                         AMOR


                                                Canción

                                  Pedraza, 1920

































                  Nos encontramos, por vez primera, 
                   hablé de amores muy cerca de ti.
                 Con esa dicha que el alma anhela 
                    Y desde entonces: Te presentí.


Entre celajes del mismo cielo,

pálida y casta, pensando en ti.

Te hallé tranquilo en el arroyuelo

Y, desde entonces: Te presentí.

Presentimiento que a mi alma vino,

para grabarse cual está hoy.

Eres estrella de mi camino,

Iluminada,  por ella estoy.


                                     A LA LUNA

1925

Viajante luna, en el espacio te veo.

Navegas tan deprisa como el viento.

Concédeme un favor, hija del cielo,

llevándote mi fugaz pensamiento.

Mi pensamiento lleno de ilusiones

que no alcanzan jamás a ser verdades.

Para no sufrir las realidades,

Arranca, de una vez, mi corazón.

A este corazón, en quien no existe

las alegrías que el tiempo se ha llevado.

No quiere vivir con el veneno

que en este corazón ya se ha arraigado.

                  POLICARPA SALAVARRIETA

1928

Policarpa Salavarrieta, heroína de la historia,

sublime y abnegada, en toda su aflicción.

El rey con su sentencia sacrílega e impía,

borrar quiso del mundo su mano bienhechora.

No supo que los siglos que no la conocían

bendicen aunque en sombras su imagen protectora.

                                    A BOLÍVAR

1928

Nació para lo grande, su nombre es un tesoro;

Que guardo dentro el pecho para adorarlo más.

Los hijos de Colombia guardamos su recuerdo.

Para todos los siglos, su nombre existirá.

Bendita aquella hora que le trajo a la vida.

Bendito su recuerdo, su nombre y valentía.

Por él, tenemos la libertad tan bella;

Por él, tenemos nombre, consuelo y alegría.

Cantemos sus hazañas, los hijos de Colombia.

¡Un viva, demos todos, al genio de la gloria!

Decid con entusiasmo, hermanos y compañeros:

¡Viva, el Libertador! Él inclito guerrero.

                         BANDERA DE COLOMBIA


1928
              Bandera de Colombia: tus colores
              simbolizan la grandeza de mi suelo.
En ellos, se condensan los amores,

Las luchas, las riquezas, los anhelos.

Agitada en los campos de batalla

infundes el valor a quien te lleva.

No importa el furor de la metralla

mientras tú, te levantes placentera.

Que acaben de los odios, los furores.

Que se acabe la paz, que todo acabe.

Pero nunca tu grandeza, tus fulgores

pasarán de los pechos que te amaren.

                                    ESO ERES TÚ


(A MI HIJA ETELVINA SANTANDER CH.)

1929

Eres astro de la tierra, refulgente.

Canción de Dios que a deleitar convida.

Arpa sonora que toca dulcemente

el armonioso vals de la vida.

La sonrisa del ángel en la cuna,

aroma de jardín en la mañana,

los primeros resplandores de la luna

cuando asoma, en oriente, tan ufana.

Te quisiera tener aquí escondida.

Librarte de ese mundo que corrompe.

Y poner, en tu frente purpurina,

corona de flores de los montes.

                           AL HERMANO AUSENTE

1932

Estando una mañana pensativa

con la vista fija en occidente,

pasó como una ráfaga divina,

trayendo en sus alas purpurinas,

el amado recuerdo del ausente.

Como una placidez del cielo

llegó a mi mente tu gentil persona.

Y, en esa grata y celestial hora,

traté de rasgar el transparente velo.

Pulsé la lira y coordiné estos versos.

Nuestras almas, también hermanas en la pena, 

en el silencio se comprenden más.

Mi rostro dice que mi alma está serena.

Dios es testigo de lo que nunca sabrás.

Sigue en silencio que así te quiero.

Así te miré como un sostén.

Para mis hijos, cuando yo muera,

su dulce apoyo serás, también.

                                   A UNA AMIGA

1932

Llora conmigo, no llores sola.

Porque tu llanto me hace sufrir.

Vamos vagando como las olas

siempre ignorando el porvenir.

Llora en mi pecho que si comprende

cuanto de grande tiene el llorar.

El vulgo torpe vive creyendo

que es una mengua nuestro penar.

Llaman triste al que aquí llora.

Dios nos lo ha dicho, eso es vivir.

En este mundo, sólo unas horas

es que se ignora el porvenir.

Llora en mi pecho que si ha llorado

y lleva clavado el dardo artero de mi dolor.

Sólo con lágrimas he calmado

de mis martirios el recio ardor.

                               AMOR DE MADRE

                                                 CANCIÓN

1933

La madre de mi alma, la madre sin igual.

La estrella de mi cielo, alegría del corazón.

Por eso, cuando sufre a causa de mi mal

suspiro por su ausencia, suspiro por su amor.

Amor que no se acaba, amor que no se mustia.

Amor que se reparte como la luz del sol.

Por eso, cuando muere, nos deja tal angustia

que sentimos muy hondo la falta de su amor.

Cuando en la vida anhelo del amor, los encantos,

comprendo que sin ella la dicha es ilusión.

Por eso, cada día, la adoro tanto, ¡tanto!

Que siento que tras ella se va mi corazón.

                                 UNA LAGRIMA

(A MI HIJA GLADYS MELANIA)

1933

De tus alegres ojos, vi una lágrima,

rodó  por tus mejillas de carmín,

al pedir que de mi amor te dedicara:

Unos versos exclusivos para ti.

Es tan grande mi amor, hija querida.

Que en lenguaje no puedo traducir,

Lo que para ti, mi pecho anida

no hay pluma que le pueda describir.

Tu endulzas de mi pena, la agonía

y alientas mi corazón en su latir.

Tú eres risa, amor y alegría.

Eres gracia y caricia en mi sufrir.

                         TU PRIMERA COMUNION

(PARA ENA BEATRIZ DE LEÓN)

Acróstico

1934

En la callada soledad había

no sé qué vago y melancólico

aroma de nardos. ¡Qué ambrosía!

Blanco como tu alma se veía

el velo frágil que cubría tu rostro.

Al lado, en el altar te sonreía

tierno y sencillo, el amado esposo.

Rezaste por tu madre, una plegaria.
Y al instante, como una chispa viva
surcaste de tu madre, las entrañas.


Divina por la luz que te cubría,

envuelta en los girones de la gracia,

levantaste la vista enternecida,

en tu alma inocente se veía

otro cielo brillar como una gasa.
Nítida y resplandeciente aparecías.

 

                            HORAS LÚGUBRES

1934

Triste, las horas miro pasar.

En esta vida para mí, sin flores.

Vivo sufriendo no sé que mal,

vivo llorando tantos dolores.

Horas de pena tiene mi vida,

horas de eterna melancolía,

horas crueles que las escucha,

llena de pena, el alma mía.

Pasan las horas y cada instante,

es una nueva ilusión.

Cuento las horas como el amante

a quien desprecian su fiel amor.

                                      TERNEZAS

(A MANUEL Y MARTA)

Pedraza, 1935

A ustedes, pedazos de mi alma,

imagen del amor y mis martirios,

dedico estas estrofas, perfumadas

con todo el calor de mi cariño.

Manuel: Tú fuiste el primero

que libó la miel de mi ternura.

Las fuentes de mi amor se abrieron

al contemplar de hinojos tu figura.

Te llevé en mi seno, satisfecha

y dar forma a mi amor sentí.

La vida de mi vida es tu silueta.

Todo mi ser se reencarnaba en ti.

Marta: La chiquitina entre mis hijos

Es tierna, dulce y siempre bondadosa

Y te siento en mis afanes. . .  amorosa.

Sé que de mi vida a la de ella penden hilos.

Ella: La tierna flor que un día

brotó de mis jardines casi en ruina.

Tan delicada y frágil. . .  parecía:

Apenas un capullo así en la cuna.

Mi amor tiene sus alas como el ave

y tiene para todos, sus ternezas.

Como arrullo de palomo es tierno y suave

y es alegre,  a pesar de mis tristezas.

                HOMENAJE A LA COLONIA MARÍTIMA


(En vacaciones)

Santa Marta, 1939

Perla de océano, yo te admiro.

Diadema de los Andes, te saludo.

Morada del cenit, yo te venero.

Dispensadora de los bienes, te bendigo.

El mar en tus vaivenes te acaricia

y en su mudo lenguaje, te extasías.

Los hombres y la ciencia en su grandeza

te dieron el blasón que merecías.

Es tu lema, hacer bien a quien se llega

a tus puertas, sediento de salud.

A nada te detienes en la brega

de enseñar y formar la juventud.

La mujer que en tu seno sacrifica

la anhelada quietud de sus hogares;

tiene la dulzura que predica

su noble corazón y sus bondades.

Quiera el cielo que siempre en tus salones

resplandezca como hoy tus beneficios.

Es propio de nobles corazones,

hacer bien hasta llegar a sacrificios.

                         EN EL DÍA DE LA MADRE

Pedraza, 1939

Para cantarte madre, en estas horas,

en que a todos embarga la emoción,

no es posible a mi mente soñadora

siquiera reflejar mi ardiente amor.

Sólo decirte, madre que yo te adoro.

Que sin ti, la existencia es muy amarga.

Que las horas junto a ti, son un tesoro

y lejos de tu amor, pesada carga.

Feliz aquel que cuando llega el día

a su madre saluda con cariño.

La madre es la luz que siempre guía

al anciano, al joven y al niño.

                                 DULCE MORENA

(COMO RECUERDO A EVELINA)

Pedraza, 1939

Dulce morena de tristes ojos

y alma blanca como el jazmín;

de siemprevivas hago un manojo

rogando al cielo que sin abrojos,

doquiera vayas siempre feliz.

Son tristes, tristes las despedidas

de los que amamos. ¡Ay! De verdad.

Por ser tan tristes, las despedidas

siempre nos queda alguna herida

al ver de frente la realidad.

Vas a tus lares, vuelves dichosa,

donde te esperan con ansiedad.

Yo pido al cielo, muy de verdad,

que te sonría la bella diosa

de los mortales: ¡Felicidad!

Como recuerdo de tus bondades,

hago estos versos sin presunción.

Aquí deshojo las realidades,

las azucenas, los arrayanes

de los jardines del corazón.

                                  DISERTACIÓN


(PARA ANA OROZCO)

Pedraza, 1940

Al rítmico vaivén de la cortina,

contemplabas risueña una mañana,

a un arbusto que, puesto en una esquina

de mi casa, formaba un panorama.

Con  qué clara expresión se deslizaba

por tu inquieto cerebro aquella idea

y, con cuanta franqueza demostrabas

no poder dar color a tu presea.

La imagen de las cosas venturosas

halagan al espíritu en la ausencia.

Y, se siente que una cosa misteriosa

nos transporta y nos lleva a su presencia.

Yo sentí de tu alma soñadora

la pesada nostalgia de ese instante.

Es esta una expresión consoladora

a tu sensible corazón, constante.

                                       MIS ANSIAS

(DEDICADO A ARIEL Y TOÑA)

Pedraza, 1940

¿Qué es el amor? Un hado misterioso

que a la vez nos hiere, nos subyuga.

Nos hace, aún pequeños, ser colosos

y, sin alas nos eleva a las alturas.

Es a veces: tan tierno, tan sensible

que el menor movimiento lo macera.

Y, a veces: Es tan grande, tan terrible

que ni el mar lo disuelve en su cantera.

Que tenga vuestro amor las tiernas alas

de la pureza. Que os eleve a las alturas

y que os vistáis con sus tiernas alas.

Que todo lo que os hiera sea dulzura.

Que sea grande y terrible contra todo

lo que pueda menguar vuestra ventura,

y, que si lágrimas vierten vuestros ojos,

sean también, esas lágrimas dulzura.

Mi pobre corazón así lo ansia.

Y aunque rotas las cuerdas de mi lira,

elevo una plegaria hacia María

la que ha de guiaros por la vida.

                               PLEGARIA A MARIA


Pedraza, 1940

Permite que a tus plantas deshoje, madre mía.

Las flores amorosas de mi sincero amor.

Son débiles mis cantos pero ante ti, María:

¿Quién no se siente atleta, genio y trovador?

Tú tienes, Virgen Santa, el bálsamo que cura

las ansias de mi alma en rudo batallar.

Y tienes en tus ojos la celestial dulzura

que calma mis angustias, que alivia mi pesar.

Yo busco tus caricias en esas manos bellas

que elevas a los cielos en busca de perdón,

por medio de esas manos que son fulgor de estrellas,

recibe paz el alma y alivio el corazón.

Yo vivo abandonada en este mundo incierto.

No tengo otra delicia sino implorar a ti.

Son muchas mis congojas, sin embargo, siento

la dicha de tenerte siempre junto a mí.

Yo soy una de aquellas por quien feliz un día

del fango de este mundo, el Señor exoneró.

Yo soy la que a tus plantas, te dice: ¡Madre mía!

Y soy la que no tengo consuelo sino en vos.

Recibe estas plegarias ¡Oh, Madre de clemencia!

Y alcanza de tu hijo alivio a mi dolor.

Y cuando llegue, un día tocando a nuestra puerta

Dedícame un asiento allá en tu corazón.

¿VENDRÁS?

Pedraza, 1941

Días ha, que te espero y no has llegado.

Reina frágil de todos soberana.

Mi pobre corazón aunque llagado

sigue siempre esperándote y te llama.

No es posible pensar en mi amargura

que nunca has de venir a questos lares,

Abrigo esperanza, por ventura,

No me dejes morir con mis pesares.

Busco ansiosa tras esos nubarrones

que en las tardes circundan el espacio,

el final de mis penas y dolores

o el alivio del mal en que m e abraso.

En ese azul que llamamos cielo,

te pregunto en mi afán siempre infinito:

¿Es allí, donde llega nuestro anhelo?

¿Por ventura mi dolor estaba escrito?

Hada, reina o diosa no respondes.

Te grito con afán en mis desvelos.

¿Es azul ese manto en que te escondes?

¿Es ese azul lo que llamamos cielo?

                                        SÚPLICA

                              AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Pedraza, 1941

Dame de tu fuego, Jesús mío.

Una chispa siquiera que incendiara

a este corazón que ya se apaga

y que en vez de tu incendio, tiene frío.

Esa tristeza con que tú me miras.

Esas delicias que en tu rostro veo.

¿No podrán efectuar este deseo

de llamarme, por favor, tu amiga?

Sí. Me dice tu boca delirante.

Sí. Me dice tu mirada pensativa.

Pero deja la tibieza, mi enemiga

y no me separaré de ti un solo instante.

Tú lo puedes, Señor. A ti me entrego.

Disipa las tinieblas de mi mente.

Abandono en tus brazos, yo mi suerte

Dispón de mí como te plazca luego.

Y, bajo tu amparo, como dueño mío.

Pongo cuatro retoños que me diste.

Y así como a la selva siempre viste

Que no les falte nunca tu rocío.

                                  VIVE CORAZÓN


(DEDICADA A MI HERMANA RITA)

1941

Vive corazón, siempre llorando

las terribles tristezas de otros días.

Pero no desalientes que es amargo:

Vivir para sufrir sin valentía.

Sufre y espera en la justicia santa.

No depongas las armas que el vencido,

si alienta en su pecho una esperanza,

es grande y vencedor,  cuando ha sufrido.

Los pesares del mundo abruman tanto.

La orfandad de la dicha es tan amarga.

Que tenemos que hacer como los Santos:

Mirar al infortunio cara a cara.

Si injustamente nos persigue el mundo,

si pagan con maldad nuestras bondades,

apuremos con ánimo rotundo

el veneno que escanciamos a raudales.

Y si un fin bondadoso nos expone

a sufrir de la vida desencantos.

Levantemos el alma que se opone,

la grandeza del bien con el quebranto.

Y si sois, corazón, todo grandeza.

Y si tienes de Dios, la esencia pura.

¿Por qué os hace sufrir con su vileza

de los hombres, la maldad y la impostura?

No podéis, corazón desventurado.

A un tiempo, combatir dos enemigos.

Desechad los ataques del malvado

y levanta tu estandarte no vencido.

¡Vive, corazón! Siempre llorando

las terribles tristezas de otros días.

Pero, no desalientes que es amargo

vivir para sufrir sin valentía.

                                 MIEL Y ACÍBAR

(A RAQUEL DE TAPIAS)

1942

Feliz, tú que entre llantos y congojas,

surcas airosa el mar de la existencia.

Cada rosa que tocas se deshoja

perfumando tus sienes con su esencia.

Feliz, tú,  a quien dotó la naturaleza

de gracia, de bondad, de galanura,

de gran corazón, de gentileza,

de todo lo que encierra la hermosura.

Hay martirios y dicha en tu camino.

Hay rosas y abrojos en tu senda.

Sonrisa y llanto te legó el destino,

Miel y acíbar, te dejó en ofrenda.

Tu alma que la pena purifica

y que sabe sufrir con el que sufre,

es un mar de delicias que palpita

y en su fondo, se miran los querubes.

En tu camino de martirio y pena,

pocos son los que advierten tu fatiga.

Porque llevas con gracia tu cadena

y sabe consolar, tu mano amiga.

He llorado de pena y sentimiento.

He apurado el dolor hasta las heces.

Sólo tú, a mis quejas y lamentos,

has sabido consolar distintas veces.

Lágrimas de dolor sólo he vertido

sobre tu pecho grande y generoso.

Jamás le digo al mundo que he sufrido.

Sólo tú has acallado mis sollozos.

                                      EL CABALLO

Barranquilla, 1942

En otros años, cuando a la guerra

te lanzabas con tu señor,

admiraba toda la tierra,

tu gran coraje, tu abnegación.

En esas luchas en que valiente

interpretabas a tu señor,

te lanzabas también rugiente

para ofrecerle tu protección.

Muerto en la lucha morías con  gloria

con  esa gloria que da el valor.

En página de oro  guarda la historia

de tus proezas,  el galardón.

Todo ha pasado. Tu compañero

hoy no te busca para luchar.

Va por los aires, va por el suelo

pero lo lleva la electricidad.

Hoy lo acompañas en el trabajo;

con él compartes su actividad.

Pero qué vida, tu pobre vida,

hoy no es de gloria, hoy es de afán.

Mueres llevando sobre tus hombros

el duro yugo del trabajar.

Nadie se acuerda después de todo

que fue una gloria tu batallar.

¡Pobre caballo! ¡Cómo te admiro!

Y compadezco en tu sufrir.

Vives sufriendo, vives luchando

y mueres sin gloria. ¡Qué triste fin!

                           LÁGRIMA Y ESPERANZA

(PARA EL ALBUM DE RUTH)

Pedraza, 1942

No importa que la suerte nos abata.

Si llevamos a Dios dentro del alma.

No importa que la vida nos combata

si en él gozamos de ternura y calma.

¿Qué son las asperezas del sendero

si ponemos en Dios nuestra esperanza?

Nada en la tierra es duradero

si sólo Él, al alma da bonanza.

¿Qué son las delicias de la vida

si termina tan pronto la jornada?

¿Por qué se llora la ilusión perdida

si la dicha del mundo es humo, es nada?

La vida es sólo sufrimiento y pena

para todos es el llanto y la miseria.

Todos somos eslabón de  la cadena

que Eva y Adán tejieron en tragedia.

Sólo Dios para el alma es verdadero

y sólo sus designios no se acaban.

Se acaba el fuego del amor primero,

tristeza y decepción, también se acaban.

Hay una fuente que en sus aguas tiene:

Dulce consuelo a quien las bebe bien.

Son aguas puras que corriendo vienen

de ojos nacidos en el mismo Edén.

Con esas aguas que el dolor arranca

se acerca la criatura a su creador.

Toca pureza en su cristal abarca

cuando es el fruto del divino amor.

Así palpamos cuando llama ardiente

hace del alma nuestro ser sentir,

por un impulso del dolor la fuente

se desborda y hace el corazón latir.

Si lleváis una pena en vuestra vida

y se os hace imposible mitigarla, 

llevad la esperanza por égida

y verted por amor, alguna lágrima.

                                 SALUDO A PLATO

Pedraza 1943

Traigo estos versos, hijos del alma,

brote espontáneo del corazón.

No ansío con ellos obtener la Palma

yo sólo quiero la aceptación.

Venir a Plato fue nuestro anhelo.

Jugar en Plato, fue nuestra ilusión.

Mirar sus calles, pisar su suelo

brindarle efluvios del corazón.

Hace dos años que esto se inicia

y se frustraba nuestro ideal.

Al fin llegamos: ¡Cuánta delicia!

Nos proporciona la realidad.

Saludo traigo a los estudiantes

y a los maestros en general.

Saludo a Plato siempre arrogante,

hospitalario y fraternal.

                                          ELEGIA

(A MI PADRE MUERTO)

Barranquilla, 1946

No es que te quiera más, después de muerto.

No es que tu ausencia me produzca hastío.

Es que te llevo siempre muy adentro

y te quiero recordar, dulce bien mío.

Fuiste tan bueno y digno de quererte

que no puedo dejar de recordaros.

Para los seres buenos es la muerte

entre esta vida y aquella, como un faro.

Fuiste en la vida: Ejemplo de terneza.

Fuiste cuna de amor para tus hijos.

Fuiste centro de lealtad y de nobleza.

Tuviste en el cielo, los ojos siempre fijos.

Desde que te fuiste, hemos luchado

¡Con cuánta soledad en esta vida!

Pero pensando en ti, he sido fuerte.

La fuerza del amor que en mi alma anida.

¡Cuántas veces mirando tu retrato

he pensado hablarte cuál si oyeras!

Cada día que pasa,  cada rato,

me dedico a pensar en si volvieras.

Mas, tú no volverás, duermes tranquilo.

En el reposo de la vida aquella.

Como duermen los seres que han seguido

de Dios, la senda al trazar su huella.

De aquel consuelo que en la vida fuiste,

guardo en  mi alma, en tu ausencia todavía.

Y los sabios consejos que me diste

serán siempre mi antorcha, mi alegría.

                       CUESTIONARIO ESPIRITUAL


Pedraza, 1946

¿Qué es el amor?

Un hado misterioso a la vez

Que nos hiere, nos subyuga,

Unas veces nos transforma en colosos

Y otras, en pigmeos.

¿Qué es la virtud?

Un don de Dios y el que tiene la desgracia

De no poseerla, así se empeñan los sabios

En inculcarla, no lo conseguirán.

¿Qué es el dolor?

Es una gracia de Dios,

Porque cuando llegamos

A sentirlo nos acercamos a él.

¿Qué es la oración?

La escala por donde sube

Nuestro espíritu, para ponernos

en comunicación con Dios.

¿Qué es la resignación?

La naturalidad con que acogemos

Los designios de Dios, como son

La muerte y la pobreza.

¿Qué es la esperanza?

Un faro en lontananza, con el cual

Nos guiamos en el camino a la vida.

¿Qué es la caridad?

Un sentimiento de compasión

Hacia nuestros semejantes que

Nos abre el camino para el cielo.

¿Qué es el deber?

Una fuerza de voluntad que nos obliga

A mantenernos firmes en la línea de la vida

Con el estandarte del sacrificio en alto

Y por única defensa,
Nuestra entereza de carácter.


¿Qué es el honor?

Una cualidad que nos lleva

al estricto cumplimiento de nuestros deberes

con la cual nos granjeamos

el aprecio y la estimación de los demás.

¿Qué es la bondad?

Un sentimiento del alma con el cual

Nos encaminamos a la virtud y nos

Hace distinguir de los malvados.

¿Qué es la sinceridad?

La franqueza y liberalidad con que

Procedemos en nuestras acciones

Y nos hace acreedores a la confianza

De los demás.

¿Qué es el valor?

Cualidad que nos mantiene impasible

Ante las arremetidas de los malvados

E indispensables también para

Llegar a la virtud.

¿Qué es la razón?

El orden con que discurrimos

Los conceptos, según la capacidad

De cada uno.

¿Qué es la amistad?

Una semilla especial

Que no fructifica en los corazones

Veleidosos.

¿Qué es la felicidad?

La satisfacción que sentimos

Cuando algo bueno alegra

Nuestro espíritu y cuando esto se aleja

Ella también huye porque es efímera.

                                  REMEMBRANZA

(EN LA TUMBA DE MI PADRE)

Cerro de San Antonio, 1946

Nunca sobre tu tumba pondré flores

Porque las flores pronto se marchitan.

Aquí sólo pondré, amor de mis amores,

Estos versos y mis lágrimas ternísimas.

                                      NOCTURNO

(DEDICADO A MI MADRE)

Barranquilla, 1947

¡Oh, la vida! ¡Cómo pasa!

Unas veces revoltosa

Y otras veces tan serena.

Van pasando tantas cosas

Y por fin con sus hechizos,
Va llegando, va llegando
Noche buena.


¡Nochebuena y sus recuerdos!

Unas veces de alegría

Y otras veces de pesares y de penas.

Pero siempre caminando

Despacito por la vida
Va llegando, va llegando
Nochebuena.


Esta noche en que María

Con su niño tiernecito,

Nos invita generosa

A gustar de la alegría

De la noche más hermosa
De la vida nazarena.
Esta noche siente mi alma
Aunque triste, los recuerdos
Más felices de otras idas
Nochebuenas.


Nochebuena que pasada

Al rescoldo de la lumbre del hogar

Y el amor de los hermanos

Que comparten nuestras penas,

No se siente aquel vacío que notamos
Cuando lejos de la casa,
Va llegando tristemente
Nochebuena.


He pasado muchas noches

Triste y sola con el ansia de la dicha

Y el dolor de una quimera;

Pero siempre al recordarlas

Aunque triste va impregnando
Ese recuerdo del perfume de alegría
Que nota en el espacio
Cuando llega
Nochebuena.


Esta noche, estoy muy lejos

Y aunque mi alma, por la ausencia

No se siente muy serena,

Siente un júbilo saturado del perfume

De la esencia de esta noche,
Tan hermosa y expresiva,
Nochebuena.


Y mi alma se extasía

Y en el éxtasis sublime

De esta linda nochebuena,

Voy tejiendo mis amores

Para hacer con todos ellos
La guirnalda de recuerdos
Que esta noche, madre mía,
Deposito en tus cabellos.


¡ÓYEME, SEÑOR!

Barranquilla, 1947

Señor: Soy un cansado peregrino

Que luchando con las zarzas del camino,

Viene a caer en tus plantas con sus quejas.

¡Levántame, Señor! ¿Por qué el destino

se sañará en mi dolor? Si tú me dejas.

Cruzando los desiertos de la vida

Sediento, todo lleno de fatigas,

He llegado hasta ti, con mis dolores

Esperando Señor que me bendigas

Y que calmes mi dolor con tus amores.

En medio de este mar de la existencia

Náufrago y triste, solo tengo la creencia

De encontrar un refugio en tu regazo.

No me dejes, Señor, que solo tu clemencia

Mitigará el ardor en que me abrazo.

He llegado hasta ti con mis querellas

Indigno, todo lleno de miserias

A implorar de tu amor que me perdones

Pues corriendo por todas tus arterias

Va la sangre que diste a montones.

                                LA PORDIOSERA

Barranquilla, 1947

Siempre encuentro a una triste pordiosera

En la puerta de la iglesia, los domingos;

Que lánguida y con mirada lastimera

Me dirige sus frases de cariño.

Esa mujer que sin quererlo daña

Las fibras de mi débil corazón,

Lleva siempre tristeza en sus pestañas

Porque con lágrimas riega su dolor.

Triste y pobre mujer. Cómo la admiro

Coronada su frente de dolores

Porque retrata la faz de los mendigos

La calma del amor de los amores.

                                       LAMENTO

(DEDICADO A PABLA DE RUIZ

COMO RECUERDO A DELIA)

1947

Hoy, hace un mes que te alejaste sola

Dejando a tu familia entristecida.

Fue tu vida fugaz como la ola

Y te encontró la muerte arrepentida.

Una sombrea, no mas, hubo en tu cielo.

Terrible sombra que amargó tu vida.

Que acabó en  un instante con tu anhelo

Y que me hace tu muerte  más sentida.

No era este mundo, el teatro apetecido

Con que soñaba tu ilusión sencilla,

Era el cielo tu ideal, noble y sufrido

Llegó tu corazón a la otra orilla.

La muerte, Delia, te cerró el camino.

La vida ingrata, te negó consuelo.

Sólo la Virgen  que en tu busca vino.

Te dará paz allá en el cielo.

A estos corazones que tú dejas,

Sumidos en el dolor y la amargura,

Acabarán su vida con las quejas

De que ya no tienen tus ternuras.

Y hoy que hace un mes que te alejaste sola

Vengo a ofrendar a tu recuerdo triste,

Mi llanto acerbo y mi letal congoja

En memoria de todo lo que fuiste.

                                   A MI MADRE

(EN SU DÍA)

1947

Nada puede decirte que no diga,

El ansia de quererte en mis locuras,

La esencia de tu amor siempre mitiga,

La gran tempestad de mi amargura.

Quisiera en ratos de mi vida a solas,

Extraer la hiel que amarga tu existencia

Y, luego de mujer fue relicario

Que he llevado prendido al corazón.

Y no es en versos como yo quisiera

Estampar de tu amor la dulcedumbre,

Quisiera ser artista que pudiera

Pintar tu corazón como una lumbre.

Lumbre perenne que nunca ha vacilado,

Ante el empuje de huracán ni sismos;

Lumbre que a su calor se han calentado

Los helados corazones de tus hijos.

Cuando tornes de Dios a su regazo

En santa calma como has vivido,

Será esa lumbre como siempre: Lazo

Que atará los corazones de tus hijos.

                                     NAZARENO

1947

Tú que no tienes la maldad del hombre,

Tú que comprendes el dolor ajeno

Y que consuelas sólo con el nombre

Dulcísimo y eterno: ¡Nazareno!

Ven a mi pecho a quien la pena agobia,

Ven a mi pecho como buen amigo,

Que en esta lucha en que me siento momia

Sólo me alegro cuando estoy contigo.

Yo sólo el cielo por mi bien  ansío,

Yo sólo busco tu amistad eterna,

No me abandones por piedad bien mío.

Yo tengo sed de tu piedad serena,

Yo tengo sed del agua de ese río

Que corre por el cauce de tus venas.

                                  MIS VERSOS

1947

Amo mis versos porque son ellos

Parte integrante de mi razón;

Son mi tesoro, son los destellos

De los volcanes del corazón.

Amo mis versos, en ellos pongo

Las dulces notas de mi querer;

Si son humildes como los hongos

Llevan ternura, son de mujer.

Amo mis versos, ellos han sido

El eco triste de mis dolores

Mis ilusiones todas se han ido.

Mi vida sólo en sus ardores

Los lleva a ellos como testigo

De mis quebrantos y mis amores.

                            HOMENAJE DE AMOR

(A LA VIRGEN DEL SOCORRO)

1948

Pasan los tiempos y, tú, no pasas.

Siempre eres tierna para el amor

En tus fulgores siempre se abraza,

De los mortales, el corazón.

Cincuenta años, aquí, en San Roque

Cuántas promesas de amor y fe.

Tú eres la viva piedra de toque,

Dulce consuelo del padecer.

¡Cuántos dolores has mitigado!

Desde ese trono, trono de amor,

Aquí en San Roque te hemos mirado.

Generaciones que ya han pasado,

Y la presente a quien has brindado

Hecho ternura tu corazón.

                                  LA CORBATA

(DEDICADA A MI PRIMO ADALBERTO TAPIAS)

1947

Corbatica dominguera,

Saltarina y generosa.

Tú  que sabes de sus penas

Alegrías y de sus cosas.

¿Dime, alegre corbatica,

es tu dueño un embustero?

¿Se complace con tus cuitas

Y te cuida con esmero?

Ah. . . No sueñes corbatica,

Tu final es muy rastrero,

Cuando llegues a viejita

Te echará en el basurero.

                                       A PEDRO

1947

Estos versos, escritos por mi madre, Etelvina Santander de Chiquillo, inspirados en el dolor de haber perdido a su esposo, los pongo aquí para recordarlos por siempre.

Aquí, en este cuartico,

Siempre unidos los dos

Consultando nuestra vida

Y creyendo siempre en Dios.

¡Qué felices nuestros hijos!

Que se iban y venían

Para nosotros era encanto

Y nada nos afligía.

Nuevas alegrías vinieron,

Cuando vinieron los nietos.

Dulzura para ti fueron

Viéndolos tan correctos.

Hoy, que triste es tu casita,

Sin ti, compañero amado.

La más desgraciada es Rita

Y, por eso, está a mi lado.

                                   PENSAMIENTO


1947

Al copiar estos versos, se me ocurre escribir este pensamiento:

“Cuando duele el corazón, se eleva el sentimiento y, al desbordarse, produce la mística expresión del verso.”

                          A LA VIRGEN DEL SOCORRO

1948

En este embravecido mar de la existencia

En que naufraga la virtud sencilla,

Eres tú, que con toda tu clemencia

Nos llevas de la mano hacia la orilla.

¡Socorro! Clama el pecador contrito,

cuando zozobra su bajel sin rumbo.

Y eres tú, el socorro que Dios quiso

Ponernos en el puerto de este mundo.

Eres socorro del que llora triste

Su gran congoja, su letal dolor,

Eres socorro porque al mundo diste

El gran consuelo del divino amor.

Tú eres socorro del triste mendigo

Que pide angustiado le den el pan;

Y, cuando dice: “¡Por Dios, le pido!”

Tuyo es el precio porque le dan.

Porque eres Reina, soberana y madre,

Del que en la tierra consuelos da.

Y eres esposa del tierno padre

Que allá en el cielo, nos va a juzgar.

Dulce socorro del alma triste

Vuelve tus ojos, en este día,

A los que vienen aquí a pedirte

El gran socorro de tu alegría.

                                  LAS PENAS MÍAS

1948

Fueron tan hondas las penas mías.

Hondas, tan hondas como el mar.

Que por mis ojos siempre corría,

Como un arroyo que dentro hervía,

El agua amarga de mi penar.

Fueron amargas, las penas mías.

Fueron horribles como el dolor.

Fueron tan negras que no veía

Que en las tinieblas estalla el día

Cuando sentimos amor por Dios.

Y, como en medio de la tormenta,

Revienta el rayo y se hace la luz,

Así mi alma cayó en la cuenta

Que uno gime y se desalienta

Cuando le falta amor a Jesús.

Y, hoy, siente penas el alma mía,

Siente dolores y desconsuelos;

Pero, ¡Cuán dulce es la agonía

De un alma enferma que todavía,

Tiene esperanza de hallar un cielo!

Llevo un tesoro dentro del pecho

Que hace tranquilo mis tristes días

Y toda alma tiene derecho

A ese tesoro, no es un secreto,

Son tus consuelos, dulce María.

Con él se obtiene lo más hermoso

Y cuanto de grande hay en la vida.

Convierte penas en alborozo,

Con él tenemos el dulce gozo

De levantarnos en las caídas.

Hoy, en mi vida, no hay amarguras.

Todo lo endulza un sagrado amor,

Ya no hay tinieblas, ni hay negruras.

Jesús da luces con sus ternuras

A las tinieblas del corazón.

                          SOLDADOS DE COLOMBIA

1948


Soldados de Colombia habéis jurado,

Defender a la patria en el peligro,

Con cuanta lealtad os habéis portado

En los momentos trágicos vividos.


Colombia entera os mira complacida

De albergar en su seno generoso

Un puñado de bravos que sin ira,

Han trocado el terror en alborozo.


Seguid, valientes hijos de Colombia,

Que defendéis con orgullo su bandera,

Con brazo firme para cristalizar su historia

Que así os bendice la humanidad entera.


Juramento de fe que es patriotismo

Hiciste ante el altar de los mayores

Le demuestra el valor y el civismo

Con que habéis disipado los temores.


¡Salve, Colombia! Siempre muy amada

Cuna de hombres humildes y valientes,

Tu gloria con amor será cantada

Por este pecho que se inclina reverente.


CANTO DEL MENDIGO

1948


¡Una limosna por Dios, Amigo!

Dice el mendigo y tiende la mano.

¡Una limosna, por Dios le pido!

¡Una limosna por Dios hermano!


Y ese, su canto dulce, armonioso

Lleva arpegios de eternidad;

Porque en la vida lo más hermoso

Son esos cantos de realidad.


También ese canto es delicioso

Porque sus notas llevan amor;

De los amores, el más hermoso

Es el mezclado con el dolor.


Es con dolores que nos enseña

La Santa Iglesia, el amor de Dios,

Ensangrentado Cristo se adueña

De los dolores, por puro amor.


Así es la vida, dolor eterno,

Disimulado con el placer,

Ansia de gloria, dolor de infierno;

Duele el presente, duele el ayer.


Y el mendigo, desde la acera,

Una limosna pide por Dios.

Y el que la alarga, también quisiera,

Una limosna de compasión.


¡Cuánta dulzura ese canto encierra!

Canto del alma, canto de amor.

Que Dios pusiera sobre la tierra

Para demostrarnos su compasión.


Y el mendigo, sigue cantando,

Una limosna pide por Dios,

Hasta que llegue no sabe cuándo

al triste sitio donde nació.